Las contracturas cervicales se producen por la rigidez sobrevenida de los músculos que rodean las vértebras cervicales. Se trata, pues, de una pérdida de elasticidad muscular en la parte alta de la espalda, que puede prolongarse en el tiempo si no se recibe el tratamiento adecuado.

Aunque la columna vertebral trabaja como un todo, habitualmente su estructura se divide en diferentes partes para localizar mejor las dolencias: las zonas sacrococcígea, lumbar, dorsal y la cervical. De las molestias en esta última zona vamos a tratar aquí.

Causas de las contracturas cervicales

La tensión sostenida de los músculos es el origen de las contracturas cervicales. Éstas llegan acompañadas de molestias comunes, aunque su origen es consecuencia de diferentes factores, que a veces se unen entre sí:

  • Malas posturas cotidianas: trabajar ante un ordenador con una postura incorrecta, sujetar el teléfono con el hombro mientras se habla, bajar la cabeza para mirar el móvil, ver la televisión sentados o tumbados incorrectamente, etc.
  • Estrés sostenido: no somos conscientes de la influencia que tienen las emociones sobre nuestro cuerpo, y sin embargo, la tensión emocional es una de las principales causas del dolor cervical.
  • Cambios de temperatura repentinos: lo que habitualmente conocemos como “coger frío” en una zona del cuerpo es otra causa habitual de contracturas musculares.
  • Alimentación inadecuada: comer demasiadas proteínas de origen animal (embutidos, carnes rojas, lácteos, etc.) puede aumentar las posibilidades de sufrir contracturas musculares.
  • Mal funcionamiento del hígado y la vesícula biliar.
  • Descanso en bases inadecuadas: por ejemplo, dormir en colchones y almohadas de mala calidad, en mal estado o simplemente no adecuados.
  • Sedentarismo: es una de las principales causas de dolor cervical, aunque a veces se trata de justo lo contrario, es decir, los ejercicios demasiado agresivos.

    A quién afectan las contracturas cervicales y cuáles son sus síntomas

    Las contracturas en la zona cervical son moneda común entre deportistas, pero también en personas con una vida sedentaria, en personas mayores y, en general, a cualquier edad y en cualquier condición física, por la adopción habitual de malas posturas. Los síntomas habituales de las contracturas en el cuello son dolor cervical y movimientos limitados. El problema puede, incluso, agravarse cuando las contracturas cervicales producen dolor constante de cabeza, mareos y hormigueo en hombros y manos. El peor escenario posible se produce cuando finalmente las contracturas cervicales no tratadas, o tratadas inadecuadamente, producen una anormal curvatura del cuello.

    Consejos para evitar el dolor de cuello

    Saber cómo tratar las contracturas cervicales te resultará más fácil ahora. Por un lado, sabes ya que hay que evitar, en la medida de lo posible, los factores que las causan. Por otro, te hacemos estas sencillas recomendaciones:

    -Haz cada día estiramientos. Para elongar (alargar) el cuello, es muy importante trabajar en una espalda flexible con ejercicios de estiramiento.
    – Practica yoga y pilates. Además de corregir la postura, ayudan a controlar los niveles de estrés
    -Aplica calor en la zona dolorida. A veces los médicos recomiendan alternar frío (una bolsa de verduras congeladas puede ayudarte) y calor.

    Además, muchas personas encuentran el remedio a las contracturas cervicales en las técnicas de masaje tailandés.

    Cómo tratar el dolor cervical con masaje tailandés

    El masaje tradicional tailandés, basado en la manipulación profunda de toda la musculatura, permite tratar con éxito las cervilcalgias. Se realiza con el paciente dispuesto en diferentes posturas, tanto de cúbito lateral como de cúbito supino. El masaje thai trabaja los músculos cervicales con diferentes técnicas, en concreto, inhibiciones muy precisas y estiramientos de la zona afectada por el dolor cervical. En Art Thai Massage, el masaje tailandés se complementa con otras terapias, como el trabajo miofascial. Se trata de una combinación única de nuestra escuela que ofrece unos resultados contrastados y sorprendentes.

    Masaje bioenergéticoEn los casos en los que el paciente presenta un entramado de dolor cervical con causas emocionales, las cervilcalgias se tratan con un complejo desenroscamiento fascial, que se ejecuta con ejercicios bioenergéticos.

    El desenroscamiento bioenergético nos ha demostrado en nuestra práctica diaria que consigue en una sola sesión grandes resultados acompañando al masaje tailandés.

    Si el dolor cervical es una preocupación diaria que te afecta física y emocionalmente, intenta cambiar los malos hábitos y ponte en buenas manos: hay terapias que pueden ayudarte a terminar de una vez por todas con el dolor de cuello producido por las contracturas cervicales.